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marzo 03, 2022 2 lectura mínima

 El cuerpo es el lienzo que lleva plasmada la información de todo lo que vivimos sea consciente o inconscientemente, allí siempre está la verdad de nuestra historia individual y colectiva. Muchos especialistas del área de la salud creen que si el dolor es estomacal deben revisar únicamente el estómago, si es el pie, únicamente se mira el pie. Pero somos un sistema, un cuerpo y lo que pasa en un lugar es solo el síntoma de lo que está sucediendo en el ser.

Desde que nacemos el cuerpo se va transformando, generando cambios sutiles y notorios, esto también da pie a transmutaciones en el entorno. Y, cuando hay cambios en el ambiente y el entorno próximo, es nuestro cuerpo quien reacciona modificándose.

En cada etapa de la vida, el cuerpo es protagonista y víctima de lo que va atravesando el sujeto. En la adolescencia este se vuelve escenario de alcohol, droga, abuso, violencia, embarazos, etc.  En otras etapas está la violencia de género, la agresión física, la lapidación, entre otros, ante la maternidad el cuerpo cambia y con la menopausia también. En tiempos de crisis siempre hay cambios corporales, aparecen cuerpos encogidos, cuerpos maltratados, cuerpos doloridos, cuerpos que quieren ser invisibles.

 El cuerpo nunca miente, sin embargo, busca protegerse y, a veces puede que no esté preparado para experimentar el dolor y lo bloquee o ponga corazas (palabras, movimientos, imagen, recuerdo o pensamientos anclados en algún lugar del cuerpo), con dolores, con posturas protectoras, sobrepeso, entre otros,  por ello es importante abrirse a sentir incluso si son sensaciones desagradables, pues enfrentarlas conllevan a la sanación.

muchas veces las rabias, tristezas y deseos sin expresar se han reprimido en nuestro inconsciente y han quedado anclados en nuestro cuerpo generando dolores, tensiones, tics nerviosos o actitudes de las que no somos conscientes cuando las realizamos, como, por ejemplo: conseguir parejas maltratadoras y quedarse allí permitiendo que nos hagan daño, consumir sustancias psicoactivas o comer desaforadamente, aunque estemos conscientes del sufrimiento que nos trae, volvemos a repetir la misma conducta varias veces, y las consecuencias se ven reflejadas en nuestro aspecto físico.

Comparto una frase escrita por Allice Miller en su libro El Cuerpo Nunca Miente donde nos cuenta su historia y la importancia de escucharse: “Solo cuando admití las emociones que tanto tiempo llevaban encerradas en mi cuerpo y pude sentirlas, fui liberándome poco a poco de mi pasado. Pg 14

Para poder romper con estos patrones y dolores, es importante empezar a escucharte y no intentar escapar. No te de miedo de las sensaciones poco agradables, cuando no sentimos ni reconocemos el dolor ni siquiera lo podemos sanar. Esta es una invitación a que te conectes más con tu cuerpo no desde la crítica y el juicio, no desde la queja, sino desde la autocompasión, haciendo un escáner de cada sensación física, dándote cuenta de lo que surge y regalándote lo que necesitas.  Esto te hará más libre y se verá reflejado en tu salud física y mental 

Por María Camila Giraldo Psicóloga clínica y Terapeuta Artística  


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